OAKTOWN’S 3.5.7: BAILARINAS, RAPERAS Y EL MANEJO DESIGUAL DE LAS CARRERAS

OAKTOWN’S 3.5.7: BAILARINAS, RAPERAS Y EL MANEJO DESIGUAL DE LAS CARRERAS

La irrupción de MC Hammer en la escena del hip-hop no fue hecho decorado de aplausos, al contrario, este rapero de Oakland tuvo que pasear radio por radio con sus discos recolectando los pedazos de vinilo del suelo; ojalá hubiera sido por torpeza, pero la realidad es que usualmente le respondían con un portazo, o rompiendo los demos delante de su cara. Cuando la ola del miami bass se hizo inevitable y los sonidos de la Roland TR-808 se instalaron hasta en las bases del rapero más escéptico, Hammer pudo llevar su baile frenético a muchísimos escenarios acompañado de un grupo de bailarines. Fue en ese background donde nació el trío que puso a bailar al público en todos los clubs, le dio impulso al estilo del bass, sacó un erotismo sin censura (controversial para la época) y marcó en el mapa la importancia de lxs bailarinxs: Oaktown 3.5.7.

Por: Franca Hernandez (@FranHernandezN)

Suhayla “Sweet L.D.” Sabir, Tabatha Zee “Terrible T” King-Brooks y Phyllis “Lil P” Charles empezaron su carrera como bailarinas de MC Hammer a finales de los 80’s. Cada una fue elegida por casualidad, en realidad, no eran b-girls o bailarinas profesionales. Sweet L.D conocía a Hammer desde antes de que él se convirtiera en emcee, solía verlo bailar en las jams y le pidió que le enseñara sus pasos. Lil P, por otro lado, fue elegida como parte de la crew durante una fiesta cuando ella estaba cantando la canción “Tramp” de Salt-N-Pepa en el escenario. Durante mucho tiempo solo se dedicaron al baile hasta que el sello discográfico Capitol Records, que tenía su contrato con Hammer, decidió buscar su propio grupo de rap solo de mujeres. Ahí es cuando el rapero decidió juntar a las pibas para formar Oaktown 3.5.7.

Hay quienes, a la hora de escribir, primero van por la base y después por la letra, o viceversa. En este caso la música y la lírica se pensaban a la par de las coreografías. Las canciones ya se empezaban a cranear desde su lado visual, tenían que ir en consonancia con lo que iban a presentar sobre el escenario y en la televisión. Su primer disco “Wild & Loose” en 1989 pone a prueba esa manera de producir música. Canciones como “Yeah Yeah Yeah” o “We Like It” tienen esa energía propia de los buenos bailes de clubes nocturnos. La Roland TR-808 y los scratches están pensados para guiar los pasos, mientras que la letra busca jugar con lo erotico, lo divertido y lo autoritario. Asimismo, temas como “It’s a Shame” -que usa el mismo sample de “It’s a Shame (my sister)” de Monie Love- es lo que logra balancear la energía que se maneja en disco, son muy pocos los temas donde se permiten bajar dos decibeles para rapear más tranquilas. Por último, y no menos importante, la canción “Juicy Gotcha Krazy” fue lo que hizo estallar el disco.

El párrafo aparte, para ese último tema nombrado, tiene su justificación. La letra del tema no sabe lo que es el pudor o la vergüenza para hablar sobre relaciones sexuales. Las pibas potenciaron su sensualidad por mil y eso se hizo eco en la mayoría de las fiestas. No por nada su presentación más recordada es con esta canción en el programa de televisión de Arsenio Hall. Tengan en cuenta que para ese momento no había canciones muy “jugadas” en ese sentido por parte de mujeres porque, básicamente, se tiene que contar con permisos y un apoyo específico para que funcione. Eso se traducía en un riesgo para los sellos discográficos de esa época. Pero a finales de los 80’s y mediados de los 90’s es el momento donde empieza a ser más fuerte lo que muchos consideran la “democratización del goce”: todos independientemente de su género o color de piel tienen derecho a expresarse sobre qué quieren, cómo y dónde, sin fetichizar su deseo.

Luego del lanzamiento de “Wild & Loose”, las chicas salen de gira junto a MC Hammer y ocupan el lugar de teloneras. Ahora son bailarinas del rapero y el show de apertura. Ese trabajo, tiempo, cansancio y sacrificio por parte del trío no era recompensado de manera adecuada. Lil P explicó en una entrevista de hace dos años que Hammer no les pagaba los ensayos ni su trabajo en los shows locales. Fue en durante la presentación del programa de Arsenio Hall que se enteraron que a los artistas se les paga por ir a la televisión y que todos ganan una parte. ¿Quién se llevaba todo el dinero? Habría que preguntarle a Hammer. No por nada ocultó por mucho tiempo el número de las ganancias reales de los shows y de la publicidad de los videos, por lo cual nadie sabía si el resarcimiento económico era adecuado a la cantidad de trabajo. Debido a esto, Lil P da un paso al costado de sus dos trabajos. Se va de Oaktown y de la crew, ni siquiera llega a grabar el video de “Yeah, Yeah, Yeah”

Terrible T y Sweet L.D se mantuvieron a pie de cañón para continuar con el proyecto y las giras. En una entrevista con Dusty Vision TV en 2019, LD explicó: “Pensamos que mientras más tiempo nos quedemos y más duro sea nuestro trabajo, iba a ser más fácil superar cualquier obstáculo que pusieran en nuestro camino. Creímos que (…) por fin íbamos a conseguir su respeto y un trato diferente. No fue el caso”. Durante la gira de promoción del disco pasan de estar en Capitol Records al subsello Bust-It Records. Hacen un remix de la canción “Juicy Gotcha Krazy” junto a la rapera B Angie B y eso las catapulta al puesto Nº 7 como canción de rap más escuchada en los charts de Billboard en 1991. Este éxito que tuvieron con Oaktown’s 3.5.7 hizo que el ambiente de la gira se tornara bastante tenso. La pelea de egos y la negatividad se empezaron a colar entre los artistas y eso llevó a un manejo bastante áspero de su carrera por parte de Hammer.


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Su segundo y último disco, “Fully Loaded” en 1991 es donde deciden tomar todo el control de producción, tanto con la música como en lo videos, para salir del condicionamiento que ejercía su jefe. Incluso, para poder terminarlo, tuvieron que acudir a productores que no pertenecían a la discográfica, ni al sello. La primera canción “It’s Not Your Money” (No es tu dinero) fue una de las más exitosas, al igual que “Turn It Up“. Y “Respect” es donde traen el plato fuerte de mensaje. Ya no es un ritmo hiper frenético que se devora el disco, pueden pasear por otros estilos, otro tipo de letras, y ahí es donde se evidencia la autonomía de su trabajo. Eso sí, el erotismo, sumado a la fantasía no quedaron atrás y la canción “Honey” fue la gota que rebalsó el vaso. Ahí no hubo censura de ningún tipo: una especie de laboratorio mezclado con infierno que tiene personajes de BDSM por todos lados y personas con poca ropa tirándose miel encima. Si… eso.

Cuestión, por mucho tiempo se creyó que ese último video derivó en el despido de ambas por parte de la discográfica. Pero en una entrevista de 2021 Sweet L.D contó que unos meses antes ya había un clima extraño entre ellas y Capitol Records, en primera instancia cuando las cambiaron de sello, más adelante las sacan de su puesto como teloneras y empiezan la gira de “Fully Loaded” con otros artistas y dejan de ser bailarinas de Hammer. Luego las mandaron a su casa por tres meses hasta que finalmente las despiden, les dieron su último cheque y cada una se fue por un lado diferente de la ruta sin entender lo que había pasado. La hipótesis que maneja L.D es que la discográfica hizo todo ese proceso para reemplazarlas por el trío de rap y R&B “TLC”.

Ese hecho marcó a fondo el devenir de las raperas, ninguna volvió a tocar en un escenario. Un ejemplo del impacto que tuvo tanto trabajo sobre la vida de las raperas fue Sweet L.D. Cuando finalizó su etapa como emcee encontró refugio en la religión musulmana, uso el Corán como guía y posteriormente se cambió el nombre; se mudó a Texas y empezó su nueva vida con un hombre que no tenía ni idea de que ella era la voz de “Juicy Gotcha Krazy”. Tanto Lil P, cómo Terrible T y L.D volvieron al ojo público por medio de entrevistas. En la mayoría de las ocasiones se usó el espacio como medio para desmentir los supuestos sobre su carrera. Lil P y L.D tuvieron que aclarar más de una vez que las canciones las escribían ellas y no Hammer. “Él dijo que escribió todo, pero Hammer no lo hizo. Todas escribíamos junto con él. Porque es un hombre escribiendo para mujeres, realmente no puede hacer todo desde la perspectiva de la mujer. Hammer no hizo todo el trabajo”, explicó L.D durante 2015. A esto se suman las declaraciones donde explican que muchas veces no tenían poder de decisión sobre su trabajo y que la distribución de ganancias nunca fue justa. Su última aparición fue durante los premios Female Hip-Hop Honor Awards de 2014 donde las tres hicieron una presentación con las canciones del primer disco.

Oaktown’s 3.5.7 pasa desapercibido por los escritos porque muchas veces el impacto que tienen las letras de las raperas es esencialmente sobre la vida de otras chicas. Hablar de sexualidad, sensualidad, erotismo o independencia económica son problemas que se enlazan directamente con el género. Es por eso que, este tipo de grupos, no se toman en cuenta a la hora de hablar sobre Hip-Hop, mismo por quedar relegadas al nombre de otro emcee que realmente no las hizo pasar un buen momento. Es hora de sentarse a escuchar algo más que solo los discos porque detrás de todas las carreras siempre hay algo que aclarar.

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