CARTA ABIERTA A LA MUERTE DEL FREESTYLE

Ajenos y propios parecen querer dar por muerta a la disciplina, sin embargo la luz aparecerá si se cambia la actitud frente a ello.

Por: Lihué Bruno (@LihueBruno)

INTRODUCCIÓN: LA LEYENDA DEL GRAN INCENDIO

El Imperio Maya sufría una mala cosecha ese año. Lo recuerdo. Las precipitaciones eran abundantes tal como lo habían predicho los chamanes, pero las malezas amedrentaban el suelo y las pestes atacaban a los cultivos que no lograban germinar. La situación era realmente preocupante. En todos los encuentros entre los sabios ancianos el único tópico de conversación era qué iba a pasar con sus preciados vegetales. El panorama no era alentador.

Hubo una reunión muy particular en la que uno de los chamanes (en este momento no recuerdo si fue Yumil u Opak) permaneció en silencio y con los ojos cerrados por un largo tiempo. Era algo normal en ellos. Solían hacerlo para luego vociferar a los cuatro vientos afirmaciones traídas del más allá. Pero lo peculiar en esta ocasión fue que el chamán lloró en medio de su contacto con los dioses. La atención se desvió hacia él al ver semejante acto. Había entre los ancianos mucha expectativa para saber qué mensaje tan impactante habían transmitido las voces omnipotentes. El chamán abrió los ojos de golpe y dijo con la voz temblorosa:

Todos nuestros cultivos se prenderán fuego. Un incendio se avecina.

¡El futuro no podía empeorar más! Los chamanes hicieron correr la voz rápidamente. El caos, la incertidumbre y la agonía de una economía agricultora se encontraban a la vuelta de la esquina. Porque cuando las voces del más allá transmitían un mensaje tan fuerte, tarde o temprano la premonición se hacía realidad.


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Esa misma noche una asamblea desesperada se llevó a cabo en la pirámide. Volaron gritos e insultos de un lado hacia otro. Incluso se desataron peleas de puño entre los más poderosos de la ciudad.

Tras horas y horas de debates argumentales, teorías e hipótesis de por qué los dioses tenían preparado tal castigo para la ciudad y discutir qué harían luego del incendio, se llegó a una conclusión: Sacrificarían a la mujer más bella de todo el Imperio a cambio de que las llamas no azoten las parcelas. La cúpula de la pirámide se tomó otras largas horas para decidir de qué familia sería la dama, dónde y cómo se sacrificaría. Discutieron tanto que el alba se asomó y en ese momento decidieron terminar la reunión.

Cuando salieron de la pirámide la imagen que vieron era desoladora. Todos los cultivos estaban reducidos a cenizas. Las parcelas cultivadas ya no tenían ni malezas, ni frutos, ni árboles viejos de vigorosos troncos. Solo se veía una llanura gris hasta la línea del horizonte. Y a los pies del edificio, una muchedumbre reclamaba explicaciones. ¿Dónde estaban los poderosos al momento del incendio?Pues hablando de él.

Pasaron tres días del siniestro. Las pocas personas que quedaban en aquella ciudad Maya vivían de la pesca, de cazar y vender pieles a otras ciudades o se las rebuscaban para subsistir recolectando frutas de las selvas aledañas. Y esas pocas personas que decidieron no abandonar su hogar fueron testigos del milagro más icónico del que me ha tocado hablar.

Un niño coleccionaba piedras y objetos que encontraba entre las cenizas. La primera mañana encontró un collar y se lo llevó a su madre, al otro día fue una garra de jaguar que su padre utilizó para abrir un pescado a la mitad. Pero el tercer día ocurrió algo asombroso. Removiendo las cenizas el joven encontró un brote de frijol. Y luego otro. Y luego otro. Es que la tierra había absorbido los nutrientes de las cenizas para convertirlas en fertilizantes. El niño fue de inmediato a avisarle a sus padres de su descubrimiento. Y cuando la familia se presentó ante el terreno señalado por el hijo, no sólo se maravillaron con una parcela repleta de brotes de frijoles y calabazas. Sino que además una figura imponente de colores brillantes se asomaba desde el suelo gris. Era Quetzalcóatl. Su silueta arcoíris rozó a la familia y dejó caer una pluma dorada para luego desvanecerse entre las nubes.

PROFETAS SIN FE EN EL FREESTYLE

Últimamente me ha tocado leer a muchos teóricos de la disciplina decir que el freestyle está muriendo. Que los eventos ya no son lo mismo, que los números bajan y el público se aburre del circuito. Permítanme decirles que esas últimas afirmaciones son correctas, pero no consecuentes. Colegas, tengo algunas preguntas para ustedes:

¿Dónde vieron que los apóstoles vaticinen la muerte del cristianismo? Seamos tácticos, estratégicos. Sí, los números quizá estén bajando en las competencias pilares de la disciplina. Pero les ruego que apliquemos un poco de viveza en nuestras afirmaciones. Ustedes tienen más alcance que este humilde escritor. Si siguen implantando en la cabeza del público no tan afín a las batallas que el freestyle está muriendo, o lo traen a debate con esa metáfora tan fatalista, la gente pensará que es así y que por lo tanto deben alejarse.

El público de las batallas es duro y exigente. Están acostumbrados a una regularidad moderna que el artista no es capaz de dar, no sólo por su salud mental sino también porque la inspiración no es una musa domada. Eso frustra a competidores y espectadores. La evolución del público está en nosotros. En educar, reflexionar e incluso ignorar comentarios.

Respecto a lo musical, hemos visto como los freestylers son capaces de adaptarse a ritmos distintos que surgen con los años. Pistas de drill, dembow, trap, etc. en batallas. No considero el “pasar de moda” una alarma que retumbe muy fuerte.

¡Y pobre de aquel ignorante que atribuye la supuesta caída a ciertos estilos en particular! Aberrantes calumnias me han tocado escuchar (mea culpa, en algún momento lo he pensado también). El competidor NUNCA será responsable de la caída del movimiento. Él tiene en sí mismo una búsqueda noble siempre. Ya sea aquel que desea destacar por lo bello estéticamente (este sector no suele ser criticado), el que quiere dar un show para el disfrute del público (quedan pocos, tampoco suelen recibir golpes de la masa) o el que busca sólo ganar batallas. Este último grupo está en el punto de mira de críticos debido a ser “muy deportivos”. Claro, con la panza llena es fácil rebajar las formas ajenas. Si lo que gana batallas es lo deportivo es porque desde la cúpula lo indican así. Y aquel que quiere ganarse el pan rimando deberá alcanzar esa cúpula. Deportividad = regularidad. Regularidad = resultados. Para ascender hay que ser regular, ¿Se entiende?

Ahora, concluyendo lo que nos atañe ¿Por qué habría de morir un espacio que sirve como teatro, coliseo y ágora juvenil? ¡Todo en simultáneo! Yo fui testigo del llanto de CTZ al ganar una nacional. Yo fui testigo del amor de Jaff al cruzar un país en bicicleta para competir. Yo fui testigo de la pasión de la DEM Battles Argentina al llenar de público la misma plaza donde se hacía El Quinto Escalón. Yo soy testigo de miradas repletas de fuego, de sonrisas llenas de pasión y de abrazos cargados de contención todos los fines de semana.

Colegas, la disciplina irá mutando. Irá ganando y perdiendo lugar en lo mainstream, pero déjenme decirles que, aunque fallezcan las instituciones pilares o las formas tradicionales de freestyle, el mismo permanecerá con vida por varios años más. Y debemos convencernos y convencer al resto de ello. Chamanes, o hacen algo o dejen que la ciudad arda tranquila. Luego las cenizas alimentarán el suelo del que brotarán frijoles y plumas doradas.

 

Imagen de portada original de Sofía Checheli
Video original de Miraelbuenrap

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