MONIE LOVE, DE FREESTYLER EN COVENT GARDEN A PROTEGIDA DE PRINCE

MONIE LOVE, DE FREESTYLER EN COVENT GARDEN A PROTEGIDA DE PRINCE

La emcee londinense Monie Love fue una de las referentes más importantes durante finales de los años ochenta, mucho antes de darnos los versos memorables del himno “Ladies First”, su paso por las batallas de breaking y freestyle en Covent Garden, sumado a los momentos que compartió junto al colectivo “Native Tongues”, su amistad con Queen Latifah y la ayuda inquebrantable del mítico DJ Red Alert, forjaron la personalidad que la caracterizó durante su etapa musical. Pero hubo momentos que casi la hacen dejar su carrera: ¿Sabías que por mucho tiempo batalló disfrazada de varón?, ¿O que las críticas apuntaban a que era un mal ejemplo para las más jóvenes, solo por elegir ser madre a temprana edad? Es tiempo de recorrer su trayectoria, su legado y cómo usó la palabra como arma.

Por: Franca Hernández (@FranHernandezN)

Simone Johnson, a.k.a. Monie Love, nació en el sur de Londres en 1970. A los trece años empezó a ver como una movida paralela al Punk comenzaba a ganar fuerza entre sus amigos, el Hip-Hop empezaba a desembarcar oficialmente en Reino Unido y ella no se iba a quedar atrás. Al igual que la mayoría de los emcees, DJ’s, graffiteros y breakdancers de esa época, el punto de reunión indiscutido estaba en las calles de Covent Garden. Ahí aprendió sus primeros movimientos y conoció a quienes iban a ser sus madrinas de ceremonia: Las Cookie Crew. Susie Q y MC Remedee fueron las primeras en invitar a Monie a sus shows. Ella se quedaba tras bambalinas mientras observaba a las pibas en el escenario, según Simone, esa fue su primera escuela.

Kathy Iandoli, la escritora del libro “God Save the Queens: The Essential History of Women in Hip-Hop”, tuvo la oportunidad de charlar con Monie para agregar su historia en el libro. Mientras hablaban sobre los primeros años de la emcee en las batallas de freestyle se llevó la sorpresa de saber que Monie, durante mucho tiempo, decidió ocultar su identidad para poder batallar. No fue una cuestión de que las mujeres no pudieran entrar a competir, sino que ella sentía que no la tomaban en serio por serlo. Usualmente sus contrincantes caían en los berretines de siempre y eso le restaba puntos como competidora, aunque formulara un buen argumento en contra. Mismo sufría de acoso constante por parte de algunos competidores. Un día llegó al punto máximo de hartazgo: fue hasta su casa, y en un acto de bronca se rapó la cabeza, se aplanó el pecho con gasas y al día siguiente volvió a competir en el parque con un alias inventado al aire y ropa bien holgada. Monie Love batallaba disfrazada de varón para competir con un mínimo de paz.

A finales de los ochenta, la MC ya había dejado de lado su etapa de batallera y se abocó de lleno a la escritura. Hacía tiempo que tenía barras guardadas, poemas o anotaciones de sus mejores punchlines para usarlos en un futuro. Por eso empezó a buscar la manera de llegar a los estudios de grabación. En 1987 obtiene su primer contrato discográfico con Chrysalis Records donde grabó su primer éxito: “Grandpa’s Party”, en 1989. Este fue su primer gran salto, y lo que llamó la atención de la movida estadounidense. Quien se encargó de llevar los primeros singles de Monie a las diferentes radios de EE.UU. fue el mítico DJ Red Alert. Gracias a esa ayuda, consiguió un público por fuera de las fronteras británicas.

Cuando llegó a Estados Unidos, tuvo su primer acercamiento con el colectivo “Native Tongues”, un proyecto recordado por muchos debido a su impacto en los más jóvenes: la reivindicación del orgullo afro descendiente, la revalorización de la vestimenta y la conciencia social fueron pilares fundamentales del movimiento; entre ellos estaba la histórica rapera Queen Latifah, con quien formaron una hermandad sumamente poderosa. Ni siquiera las distancias kilométricas pudieron separarlas, Simone tuvo que buscar un trabajo con urgencia solo para poder pagar las boletas que acumulaban llamados de larga distancia con “La”, estaban todo el día pegadas al teléfono intercambiando ideas, frases de libros y composiciones. Una de las virtudes que tenían con el colectivo, era que todos podían presenciar las grabaciones de los otros, para poder enriquecer sus trabajos. El día que quedaron solas al mando de la producción fue para escribir el himno internacional femenino “Ladies First”. Según Monie, ella estaba ahí por las barras, los punchlines; mientras que Latifah sabía de entrada que quería dejar una marca importante para la posteridad.

Queen Latifah y Monie Love.

En 1990, Simone deja en claro lo que había adelantado en el single “I Can Do This” años atrás; Su primer disco “Down to Earth” fue escrito enteramente por ella y los dos primeros temas fueron un éxito insuperable. “Monie in the Middle” puso en la mesa el talento y la métrica; “It’s a Shame (My Sister)” trajo una de las características más fuertes de Love: hablarle directamente a las pibas. Por otro lado, canciones como “Race Against Reality” buscaban concientizar sobre los peligros de quedar cegados por peleas innecesarias entre quienes luchan por una misma causa; y “What I’m Supposed 2 B” fue un pequeño -gran- beef para quienes no sacaban la mirada de su vida personal: “Supongo que no tienen una vida, por eso están viviendo la mía”. La obra en general pasa desde el funk, al soul y al rock jugando con todos los tiempos, ¿La ventaja de Monie? Saber manejarlos a la perfección.

El disco fue sumamente aclamado por la crítica, dos de sus canciones alcanzaron el número uno en los charts de rap de UK y EE.UU. De la misma forma, recibió dos nominaciones a los Grammys: “Mejor interpretación solista de rap” en 1990 por “Monie in The Middle” y la misma categoría en 1991 gracias a la canción “It’s a Shame (My Sister)“. Tal fue el éxito durante ese último año que la cantante Whitney Houston la convocó para una reversión del tema  “My Name Is Not Susan”.

Portada del sencillo “Down 2 Earth” (1990).

Un año después de lanzar su primer disco, Monie anuncia que está embarazada de su primera hija -Charlena-, mientras estaba a bordo de un tour junto a los cantantes Keith Sweat, Johnny Gill y el grupo Bell Biv DeVoe. Según contó en varias entrevistas, lo más difícil de ese momento no fue congeniar la maternidad con su vida artísticas porque no son dos polos opuestos, lo más duro fue lidiar con los benditos comentarios innecesarios de siempre: “sos muy chica”, “no vas a poder con ambas cosas”, “estás arruinando tu carrera”. Monie nunca fue muy amiga de los consejos que jamás pidió, por eso lleva esa bronca a su próximo gran proyecto musical lanzado en 1993: “In a Word or 2”.

Su segundo disco fue bajo el sello de Warner. Ahí es donde conoce a quien fue su mentor y mano derecha durante todo el proceso de producción: el mismísimo Prince. La intención del disco era dejarle un ejemplo a su hija en las letras, que sepa cómo defenderse y como su madre no tenía ni un solo pelo en la lengua. Un ejemplo de eso es el tema “Born 2 B.R.E.E.D”  donde ella recalca que no por ser joven está equivocada, que las pibas tienen que ser fuertes, que sabe con qué valores va a criar a sus hijos y no como aquellos que además de juzgarla después son llamados a dirección porque sus retoños llevan armas al colegio. Canciones como “Let a Woman B a Woman” (dejen a una mujer ser una mujer), deja ver un poco de la herencia Salt-N-Pepa donde recalca que no necesita ningún ‘sugar daddy’ que la mantenga, ella con su voz puede dirigir todo sola. “Greasy” y “Sex U All” dejan por sentado que Monie siempre supo defenderse de cualquier persona, independientemente del género, y “4 da Children” le habla directamente a los chicos y sus padres, cuáles son las relaciones que realmente cuentan, y subraya qué no es constructivo para un futuro más sano.

Luego de lanzar “In a Word or 2”, Monie tuvo una pequeña gira en solitario, y cada tanto el autor de “Purple Rain” la llamaba para que participara de sus shows en Inglaterra. En algunas entrevistas, Monie comentaba que Prince le solía pedir 16 líneas para presentar en sus conciertos. Cuando le daban la señal, él salía del escenario, alzaba en brazos a Charlena recién nacida y juntos miraban el show de Simone desde el costado. Ella nunca se quedaba sin letra, y siempre encontraba un mensaje para dar a través del micrófono.

Actualidad como personalidad radiofónica.

A mediados de los noventa, la rapera decide darle un tiempo a la carrera musical para poder pasar más tiempo con su familia. Si bien regresó en varias colaboraciones como con Nas o los Jungle Brothers, no sacó más proyectos propios. Su foco hasta el día de hoy está en la radio KISS 104.1 de Atlanta, para poder hablar de rap desde el propio rap.

Su impronta está en todos lados hasta el día de hoy, en los versos de “Ladies First” y en las menciones que realizaron los raperos a lo largo de los años. Como Kanye West y Jay Z, en el tema “That’s My Bitch“, donde Monie los perdonó sólo porque Kanye le pidió que escuchara su canción “como un niño pequeño“. Su importancia fue ser la imagen de una época, el eco de muchas ideas contraculturales y la plataforma de denuncias que sin su mirada hubieran sido imposibles de extrapolar al vinilo.

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