LA CORONACIÓN DEFINITIVA DE BLON

LA CORONACIÓN DEFINITIVA DE BLON

El ya legendario freestyler de Barcelona cierra el ciclo y se corona como campeón nacional de Red Bull en Málaga

Por: Daniel Burgueño (@DanielBur29)

Ya está. Llegó el día. Esa imagen que se vislumbraba tan borrosa a ojos de todos y que parecía que nunca iba a trasladarse a la realidad es ahora la confirmación de un verdadero campeón. Un sueño que daba la sensación de que se difuminaba con el paso de cada edición, pero que, en el fondo, todos sabíamos que acabaría materializándose. Algo invitaba a creer. El significado de lucha y de constancia, de no bajar los brazos después de cada caída. De saber reinventarse para volver con más fuerza después de cada tropiezo. Pero, sobre todo, de tener un objetivo marcado entre ceja y ceja desde el primer instante y, por supuesto, no detenerse hasta haberlo logrado.

Hoy es ese día. Y esa es la definición de Blon. Porque ha experimentado como nadie ese sentimiento de desplome absoluto. Cada derrumbe significaba un mundo, un descenso a un abismo infinito. Año tras año sin la ansiada recompensa, viendo cómo se escapaban las oportunidades a merced del inexorable paso del tiempo. Pero Blon no iba a dejar el trabajo a medias, a pesar del desgaste y de las tentaciones de abandono que, inevitablemente, han ido haciendo acto de presencia a cada paso del camino.

En la Final Regional de San Fernando en 2019, Sweet Pain concluyó su última rima del día con estas palabras: «Y el título de tu libro hace mención a tu trayectoria en Red Bull, el fracaso persigue eternamente». Solo se trata de una de las tantas veces que algún freestyler ha atacado a Blon a causa de sus perpetuos fracasos en la reina de las competiciones. Pero es una de esas que duelen un poco más, porque es el reflejo de la que era la cruda realidad.

Otro ejemplo de esto se dio en uno de los enfrentamientos entre Chuty y Blon en FMS. En un minuto libre, el hasta ahora tricampeón de liga le dijo: «¿En tu casa cómo pretendes ganar nada? Si tu propia firma es una corona tachada».

La famosa corona tachada. La que Blon lleva tatuada en su brazo izquierdo desde hace ya tiempo. El apodo de Rey sin corona irá ligado a Blon de por vida, en gran parte porque es algo que lo ha acompañado durante la mayor parte de su recorrido, aunque ahora la historia haya cambiado. A pesar de llevarlo grabado a fuego en su piel, en ningún momento ha cesado en sus intenciones. Como si tuviese la esperanza de que algún día la historia cambiase y ese tatuaje se quedara en un recuerdo, pero, ante todo, en un símbolo de persistencia y de esfuerzo. En la representación de haberse liberado de cada obstáculo que ha aparecido. Que permaneciera como reflejo de una etapa de su vida, una etapa especial.

Ahora, ese ya mítico logo que ocupa un pequeño espacio en su cuerpo tiene más historia que antes de la noche del sábado, aunque suene paradójico. Ya no hay presión. Se acabó eso. Málaga fue testigo de la coronación. Del cierre de un ciclo que terminó de la mejor manera posible. Y nunca es fácil. No siempre los relatos concluyen de un modo feliz, especialmente en un mundo como este, tan volátil y efímero. Pocos son los elegidos para conquistar la gloria y hacerse un hueco para siempre en el recuerdo de todos.

Nueve años cayendo al precipicio, una reproducción exacta de falsa decepción en cada intento. Porque Blon siempre ha dado lo mejor de sí, aunque el resultado no haya sido el deseado hasta ahora. Y aunque no lo hubiese logrado, sería injusto reprocharle nada. Pero a la décima ha ido la vencida. Ha sido un camino duro, aunque, llegados a este punto, seguro que Pablo, cuando mire hacia atrás, no cambiaría nada. La demostración de que en la derrota también se aprende y de que se trata de un paso más, indispensable, para poder alcanzar el éxito.

Esa imagen levantando el trofeo de campeón es ahora otra parte de la historia. El reflejo de lo que implica un triunfo y todo lo que lleva detrás, con la parte buena y la parte mala; con la satisfacción y el sacrificio; con la ilusión y la decepción. La cruz y la cara de la moneda. Blon es el resultado de eso, pero Pablo es el pilar del proceso. El personaje y la persona que hoy comparten la mayor alegría de todas.

 

Foto de portada original de Red Bull Batalla

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