¿POR QUÉ SE RENIEGA DE LAS BATALLAS TRAS EL SALTO A LA MÚSICA?

¿POR QUÉ SE RENIEGA DE LAS BATALLAS TRAS EL SALTO A LA MÚSICA?

El freestyle y las batallas, además de su propio desarrollo, han funcionado como puntapié inicial en la carrera de grandes artistas. Tras el correr de los años, algunos de ellos manifestaron aún seguirlas de cerca; otros, parecen haberse distanciado por completo.

Por: Alan Di Prinzio (@alanprinzio)

El pasado mes el host español Bekaesh manifestó en el canal de El V Elemento que existen artistas musicales que, aun teniendo un pasado en las batallas, ocultan su gusto por ellas, a pesar de mantener cierto fanatismo.

Este alejamiento u ocultamiento de los artistas, que no se manifiestan públicamente como admiradores de las batallas, podría deberse a la incertidumbre generada por la reacción que generaría dicha declaración. El freestyle logró un punto de expansión que creó, en parte, un público específico y admirador de la disciplina, a veces independiente a las diferentes ramificaciones del hip-hop. De esta forma, para referirse al freestyle, podrían ser muy diferentes los puntos que aprecian, por ejemplo, raperos o artistas de alta trayectoria que los de un reciente fanático exclusivo de las competiciones.

Blon, uno de los más grandes referentes de España en el freestyle hace casi diez años, se refirió en una entrevista con Truman Directo sobre esta diferencia y su rol de competidor: “Hay gente que usa el calificativo freestyler con desprecio. Yo nunca en mi vida voy a renegar de haberlo sido y de haber empezado en la Red Bull. Siempre lo seré.

Si bien el freestyle es una disciplina que difiere en varios aspectos con el desarrollo netamente musical de un artista, no dejan de formar parte del mismo núcleo. La cultura de ambas ramas se edificó bajo las premisas del hip-hop, y eso es lo que grandes artistas hicieron notar en los últimos años. Que músicos como Lil Supa o Residente hayan decidido aportar su presencia para ser jurados de eventos habla de que existe, desde de su ámbito, interés en el arte a través de la improvisación.

A pesar de la disyuntiva sobre “cuáles características pertenecen al público del freestyle y cuáles al de la música” es necesario comprender que sobreestimar a uno sobre el otro, y no comprender que ambas disciplinas se estructuran bajo diferentes premisas y estímulos, es no respetar en su debida forma al trabajo que conlleva ser un freestyler o un músico de renombre. Ambas partes constituyen un trabajo, un hobbie o simplemente un descargo; y cada artista se logra consolidar en una de ellas, o en las dos en paralelo. El punto reside en no sobreponer y enfrentar a ramas directas de una única familia: el hip-hop hispano.

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