#8M: 8 MUJERES CRUCIALES PARA EL HIP HOP

#8M: 8 MUJERES CRUCIALES PARA EL HIP HOP

Muchas veces a la sombra de otras figuras, en un mundo preponderantemente masculino, dieron forma al hip hop desde su comienzo y hasta el día de hoy. Resaltamos a ocho raperas y grupos que componen la larga lista de mujeres indispensables para el desarrollo del género.

Por: Flor Viva (@florviva)

A contramano de lo que muchos piensan, la cultura hip hop no es un ámbito masculino al que las mujeres se suman a cuentagotas, de a poco y progresivamente. Estamos desde el inicio en lo que hoy es el hip hop a nivel mundial. Sí es cierto que el camino se hace más difícil en algunos aspectos para nosotras. Sin embargo, eso sucede no solamente en el hip hop, sino también en el rock, en el jazz, en el blues y en casi la totalidad de los ambientes en los que nos movemos social y culturalmente.  

Desde su origen, el personaje central plasmado en la mayoría de los relatos del rap es el del varón y la construcción de masculinidad reinante en los centros urbanos estadounidenses, algo que ha evolucionado en todas direcciones hasta llegar a un punto de mucha más diversidad en los tiempos que corren, aunque todavía queda mucho por recorrer si de igualdad se trata. 

De todas maneras, a pesar de haber sido silenciadas en la historia en numerosos casos, muchas son las mujeres que han sido fundamentales para la creación y el desarrollo del género y de toda la cultura HH en sus diferentes expresiones. Y, de manera innovadora y auténtica, estas mujeres han desafiado los estereotipos reinantes, afirmado sus identidades en el arte de la rima y el ritmo, cada una desde su lugar, desde su cosmovisión, y desde su personalidad y contexto. A continuación, solo algunas de las pioneras que marcaron el rap para siempre.

1. Cindy Campbell
Corría agosto de 1973, una fecha de regreso a las aulas para muchos jóvenes, que en el Bronx neoyorquino, un área habitada por sectores de clase baja y media-baja implicaba tensión además del entusiasmo corriente. Las pandillas de Nueva York imponían rivalidades de altísima violencia cotidiana, ya hoy conocida a nivel mundial; una división que muchos referentes de lo que es la cultura hiphopper y líderes de distintos grupos culturales relacionados con afroamericanos, latinos y asiáticos trabajaron fuertemente para contener durante muchos años. En ese contexto, crecía Cindy Campbell: estudiante, b-girl y artista del graffiti, con el a.k.a. PEP 1.
Todavía menor de edad, Cindy decidió organizar una fiesta para celebrar el regreso a clases (o más bien
“¡La escuela todavía no comenzó!” como rezaban sus volantes) en el salón multiusos de su edificio, reserva para la cual incluso tuvo que pedirle la firma a su padre, en la hoy icónica dirección 1520 Sedgwick Avenue”. Para ello convocó a su hermano -el legendario Kool Herc– para que oficie de DJ. Comprando bebidas al por mayor con sus ahorros y repartiendo por todo el barrio volantes hechos a mano, la gestión del evento estuvo a cargo de la muchacha de origen jamaiquino, que se transformó así en la primera gestora y promotora del hip hop, y que marcó aquel evento como el minuto cero de una cultura que hoy incluye a millones alrededor del planeta.  


2. Sylvia Robinson
Nacida en Harlem, NY, Sylvia Vanderpool (luego Robinson) cultivó desde muy pequeña una vida fuertemente atada a la música. Quince años había cumplido cuando comenzó a grabar con Columbia Records en 1950 bajo el alias Little Sylvia, para luego ser parte de un dúo cuatro años más tarde con el guitarrista Mickey Baker. Esta joven cantante, que progresivamente se inclinaba cada vez más a un R&B delicado, co-fundó su propia productora como parte de aquel dúo, e incluso llegó a participar del single de Ike y Tina Turner “It’s Gonna Work Out Fine.” Varios años de éxitos producidos por Sylvia lograron que para el año 1972 decidiera lanzarse como solista y produjera sus propios temas, entre los cuales se hallan cuatro álbumes, continuando con su estilo particular de R&B.
Fue durante esta década, la década del nacimiento del hip hop como tal, que Sylvia co-creó
Sugar Hill Records con quien fuera su marido, Joseph Robinson. Esta productora discográfica dio luz a dos de los hits del rap que lo llevaron sin escalas al mundo de la industria comercial: tanto “Rapper’s Delight” (The Sugar Hill Gang, 1979) como “The Message” (Grandmaster Flash and the Furious Five, 1982) son dos de los temas reconocidos como landmarks en cuanto a la inserción del rap en el mercado que comenzaba a formarse alrededor de la música hip hop, las primeras canciones que conquistaban un masivo alcance a nivel comercial en las radios estadounidenses.
Aquellos hitos musicales causaron polémica por partida doble: desde los núcleos originarios del hip hop por la mano de la industria en la creación de sus letras y sonidos, y también desde la mirada de una sociedad con un firme racismo vigente y que no conocía elementos como el rap, y mucho menos el
breakdance y el scratching. Los grupos que soltaron ambas canciones recuerdan y remarcan la insistencia y el impulso de Sylvia Robinson en la producción y la difusión de estos lanzamientos, así como el fomento a que se traten los temas que realmente representan al rap en todas partes: el día a día y el contexto social, económico y cultural de los centros urbanos. 

3. Us Girls

Sharon Green es considerada mayoritariamente como la primera mujer MC. Comenzó como la única representante femenina en el grupo Funky Four + 1 More, el primero en realizar una performance en TV abierta. De ser parte de aquel conjunto pionero, Sharon pasó a sumergirse de lleno en las contradicciones que se le presentaban al ser una mujer y una rapera en la década de los ‘70. Con el a.k.a. Sha-Rock, se alió con Debbie Dee y Lisa Lee para formar el primer grupo de rappers mujeres, o al menos el primero que logró algo de reconocimiento: Us Girls.
Ya desde el nombre adoptado, las tres poderosas MCs se plantaban ante un ambiente donde posicionarse como profesionales requería un gran esfuerzo. Este factor de doble estándar para varones y mujeres no se les escapaba: en sus letras (
“Us girls can boogie too”) y entrevistas mencionaron ser conscientes de la valoración negativa que hubiesen tenido en el caso de hacer lo mismo que los varones del rap hacían, como relatar sus proezas sexuales, sacarse la ropa en el escenario, entre tantas cosas. Esto no impidió en absoluto que, desde su lugar, las tres raperas abrieran camino para muchas otras al afirmar como válida la identidad de las mujeres en el rap y demostrar que las narrativas no tienen por qué rondar la construcción de masculinidad preponderante en el rap de aquella época y, cómo no decirlo, de la historia del rap mainstream.


4. Queen Latifah

Una de las figuras más inspiradoras de las filas del rap es sin lugar a dudas Queen Latifah. Una de las tempranas raperas en alzarse de manera individual, no solamente como una gran liricista sino como un símbolo de muchas resistencias superpuestas. Sus comienzos fueron como beatboxer y miembro de la crew Flavor Unit, en el marco de la cual grabó un single que pasó a manos de importantes productores del momento y resultó con su primer lanzamiento: “Wrath of My Madness”.
Su carrera se caracterizó por dos cuestiones fundamentales: por un lado, la manera de representar sus valores, sus orígenes, y sus creencias. Las temáticas más abordadas por la rapera, especialmente en sus inicios, eran de por sí revolucionarias, haciendo permanentes referencias a sus vivencias como una mujer rapera, negra, y en defensa del activismo contra la opresión tanto en Estados Unidos como en África, incluyendo en su repertorio audiovisual clips y referencias a íconos de lucha como Angela Davis y Winnie Mandela.
Por otra parte, Queen Latifah se convirtió en un faro para muchas MCs pero también cantantes de otros géneros y para actrices a través de a la diversidad de actividades en las que se vio envuelta. Sus éxitos y
highlights no se limitan a la música, sino que demostró ser una mujer poderosa y talentosa en múltiples áreas y sin bajar la voz sobre las causas en las que creyó y cree, denunciante desde los inicios de su carrera del sistema machista, la violencia de género y la opresión racial.

5. Salt-N-Pepa

En 1985, el rapero Doug E. Fresh lanzó una canción llamada “The Show” en la que narraba estar viajando en el subterráneo y ver a una “atractiva” muchacha, acercarse a ella, y recibir una reacción negativa que él define como “rugido”. Una escena común para la época. Sin embargo, el entonces dúo de Cheryl James y Sandra Denton se plantó. Su single debut fue “The Showstopper”, un fantástico relato de la situación que narra “The Show” desde otro punto de vista, algo poco mencionado en aquella época, especialmente en la música, y más especialmente aún sobre ritmos de rap: una situación de acoso.
Con esa potencia y actitud es que
Salt-N-Pepa (en aquel momento Super Nature) irrumpe en la escena ochentera del rap, con una formación que pasaría a modificarse varias veces. Con una imponente personalidad, esta agrupación de raperas se convirtió en furor al cuestionar una enorme cantidad de estereotipos y conductas desde sus letras, sus cuerpos y sus producciones. Temáticas como la cosificación, la salud sexual, la violencia machista y la decisión sobre nuestros cuerpos fueron atravesados por sus canciones año tras año, volviéndose un grupo icónico que deja detrás de sí un legado incalculable en el mundo del hip hop.


6. MC Lyte
La primera rapera en lanzar su álbum propio, individual y de larga duración fue Lana Michele Moorer a.k.a. MC Lyte en 1988. Este LP, “Lyte As A Rock” se transformó en una influencia notable y visible en muchos y muchas artistas posteriores, y especialmente en algunas de las más importantes mujeres del hip hop, como Eve, Missy Elliot y Da Brat. Además, por su single “Ruffneck”, fue la primera mujer nominada a un Grammy en la historia en la categoría “Mejor single de rap”.
Sin dudas, MC Lyte fue desmalezando terrenos en la arena pública de la música estadounidense e internacional como pocas, ensalzando sus canciones con referencias a sí misma y a otras mujeres con elogios orientados a la inteligencia, la agilidad y la originalidad. Se deshizo públicamente de etiquetas que, según ella, no la representaban, como
“sexy” o “queen”: ella se definía, sencillamente, como “the best”, la mejor entre todas… y todos.

7. Bahamadia

Ya en la década de los noventa, la visibilidad dada a las mujeres en el ámbito del rap era algo mayor. Sin embargo, la doble vara con la que se medían los talentos de los MCs varones y las MCs mujeres era algo que hoy quizás resulte llamativo, especialmente a partir del talento y la originalidad de la escena toda en aquella década de gran expansión para el género. Era moneda corriente la caracterización, en el ámbito de la crítica musical y de los mismos raperos, de que las mujeres en el hip hop hacían un rap de segundo nivel, un escalón por debajo de las figuras masculinas que, como siempre, eran los más resaltados por la industria; a veces hasta desterradándolas del género y llamándolas “pop”.
Es en este panorama que brotan mujeres artistas de un alto calibre estético y técnico, para tapar las bocas de quienes denostaban el rol de las raperas de la escena. La productora y MC oriunda de Philadelphia de a.k.a.
Bahamadia fue una de ellas, recibiendo un gran apoyo de la cultura underground que supo apreciar la complejidad lírica que trajo con ella, así como su influencia soul y su fuerte pertenencia al “rap conciente” de aquel momento, codo a codo con artistas fabulosos como Mos Def, The Roots o Talib Kweli.

8. Lauryn Hill

La única mujer del icónico grupo The Fugees se lanzó como solista de manera absoluta en 1997, luego de la disolución de un grupo clave para la escena noventera, abanderado de un mensaje de los más potentes de la década y de un estilo mestizo y original. En la primera semana del lanzamiento de The Miseducation of Lauryn Hill, un disco escrito, producido y craneado por una Hill de 22 años, el disco vendió más que cualquier otro lanzamiento de una mujer en cualquier género musical en un período de tiempo tan corto.
Ganadora de cinco premios Grammy por aquel lanzamiento, le bastó para convertirse desde ese momento en una de las artistas más influyentes de su generación, aportando a la escena hip hop algo que nadie sabía que faltaba, pero que mucho tenía que ver con su identidad. Con un golpe certero, Lauryn Hill derrumbó preconceptos por doquier sobre el arte producido por figuras femeninas desde su imagen auténtica: activista, madre, cantante, música, productora.
Su pluma resulta conmovedora y se ve vigente hasta el día de hoy; además de ser uno de los discos de hip hop de su época que mejor han envejecido en cuestiones temáticas, enmarcado en un hilo conceptual fantástico y característico. Lauryn Hill, como tantas otras, aportó a la diversidad de construcciones y perfiles femeninos en la música y en el rap, y decidió (por fuera de esporádicos
tours y lanzamientos en formato single) alejarse de la industria discográfica por, según sus propias palabras, la discriminación racial, etaria y de género. De todas maneras, nos ha dejado un legado y una obra escueta pero inigualable, con un grado de lucidez y reconocimiento que pocos han alcanzado en el género. 

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