VEEYAM: UN RECORRIDO ENTRE ESTUDIOS Y TARIMAS

VEEYAM: UN RECORRIDO ENTRE ESTUDIOS Y TARIMAS

El beatmaker y productor argentino es ya un referente en su terreno y posee un característico estilo que exhibe hace años en competencias y en el enfoque personal que le da a su arte.

Por Flor Viva (@florviva)

 

No importa cuándo, Veeyam siempre se trae algo entre manos. Hoy en día ya es considerado por los conocedores del ambiente una de las figuras con más presencia en el  hip hop nacional, y estamos hablando de una presencia horizontal a lo largo de la cultura. 

La mayoría de quienes hoy lo siguen lo conocieron a partir de la elevación de la mítica competencia El Quinto Escalón a su propio escenario, cuando los clásicos sonidos del beatbox fueron reemplazados por las picantes instrumentales de Veeyam que comenzaron a retumbar con fuerza en el Parque Rivadavia, a escasos metros del monumento a Simón Bolívar erguido en su centro.  Las pistas que sonaban allá por el 2017 guardan muchísima coherencia con el estilo actual del beatmaker, que sigue siendo uno de los productores que desde el rap más roces tiene con el rock, especialmente considerando que es músico él mismo y que su guitarra y su bajo siguen sonando en todos los proyectos que encara. 

 

 

Este espíritu, así como sus visitas frecuentes al R&B y a cierta esencia por momentos jazzera y bluesera, sonó de alguna manera ya en su discos de 2017, “Fuck this rap shit” (con aires a los primeros años del siglo en algunos temas) y “Veethology”, pero allí podía oírse cómo experimentaba quizás con texturas más específicas y con sonidos inusuales, algo definitivamente adelantado a la mayoría de la escena latinoamericana. Al reescucharlo en 2020 puede notarse principalmente que hay algunos puntos de contacto con el el rap del norte de Sudamérica de este último año, en países como Venezuela, en temas como “Home”, “Waves” y “Korea.”  Lo mismo sucede con otros de sus proyectos, como “Kwemvelo 2”, o con el single que lanzó ese mismo año en conjunto con Ysy-A llamado “0800”, una canción que es representativa de los estilos que ambos han llevado con mucha coherencia hasta ahora. “Veethology 2”, que nos llegó a fines del 2018, abarcó incluso más territorio y jugó con sonidos más estridentes entre los que se oyen instrumentos de viento mezclados con afilados pianos, y percusión que iba desde lo suave a drops abruptos y atractivos.

Su último lanzamiento, su disco “Raíz”, cuenta con ciertos toques personales que muestran una excelente evolución artística que responde a lo estilístico de Veeyam pero que también aportan una mayor intimidad. Podemos vislumbrar mejor cierto perfil del beatmaker que se conjuga perfectamente con la mayoría de las menciones musicales que le escuchamos regalarnos en DAMN!, el programa que comparte con Tata y Pluzito, especialmente en cuanto a R&B y hip hop: Erykah Badu, J Dilla, Ms Lauryn Hill, D’Angelo, y otros sublimes exponentes. Sin embargo, Veeyam nos ofrece un poco más: sampleos de la voz de Spinetta, capas sobre capas encajando con una milimétrica exactitud pero sin perder la suavidad, ecos a sonidos familiares de todos los rincones de la música argentina e internacional enhebrados con originalidad y finura. Desde su “Raíz”, nos brinda un recorrido que es un salto de nivel altísimo  y que deja el paladar musical bastante ansioso por sus próximos lanzamientos.

 

 

Recientemente nos encontramos con algo muy esperado por los seguidores del rap argentino: el nuevo capítulo de “Desenchufados”, la segunda sesión entre Veeyam y el rapero Urbanse,  uno de los más crudamente talentosos del panorama argentino hace ya bastante tiempo, siempre ofreciendo material de altísima calidad y cuyas líricas se combinan de manera excelsa con los ritmos del beatmaker. El material audiovisual ofrece una estética que a los ojos es absolutamente diferente al primer “Desenchufados”, esta vez dirigidos por Manuel Goldscmidt, pero ambas ediciones muestran la colaboración a modo de jam session, una mágica  zapada entre dos amigos pero con un material que además de inédito es absolutamente profesional y delicado. La frescura de barras como las de Urbanse sonando sobre instrumentos, un sonido puro y una dinámica sencilla y compleja en partes iguales, convirtieron a los dos lanzamientos de “Desenchufados” en dos de los más exquisitos del año a nivel nacional, recibidos con cariño por la audiencia rapper. El proyecto discográfico entre ambos es algo que seguiremos esperando, y agradecemos estas enormes colaboraciones que nos adelantan lo que vendrá.

 

 

No hay que olvidarse, además, de que Veeyam no abandonó las competencias de freestyle luego del fin del Quinto: sin ir más lejos, Cultura Rap —el evento que tiene como hogar el Centro Cultural Recoleta, en la Ciudad de Buenos Aires— lo tiene como DJ principal, dejándonos momentos en los que Veeyam luce sus beats, que asimismo hacen brillar a los MCs, especialmente a quienes saben cómo tomarlos, y sabemos que el under porteño y bonaerense eso lo tiene muy claro. 

Seguiremos en la espera de sus próximas presencias en Cultura Rap y en otros eventos competitivos, así como esperaremos por supuesto sus próximos proyectos musicales entre los cuales se encuentra el ansiado próximo disco de Acru, “El Don”, para el cual con  Evlay, también un productor de lujo que tiene mucho para seguir dándole a la música nacional, han estado trabajando. Nunca quieto, Veeyam es uno de los trabajadores del hip hop argentino que no descansa y que nos deja  material construido con la mano firme y delicada de alguien que sabe lo que hace. 

 

 

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