EL NACIMIENTO DE RED BULL BATALLA DE LOS GALLOS

EL NACIMIENTO DE RED BULL BATALLA DE LOS GALLOS

La competencia de más renombre del freestyle en habla hispana cumplió 15 años hace pocos meses. Rememoramos sus inicios y repasamos su inserción, influencia e impulso en la escena.

Por: Flor Viva (@florviva)

Hoy en día es difícil de imaginar una escena de freestyle competitivo sin Red Bull Batalla de los Gallos. Al día de hoy, es la organización que nos acerca una fecha que es única para los fanáticos y las fanáticas de la disciplina, quienes una vez al año tienen la posibilidad de atender, ya sea de manera presencial o vía videos o streaming, al máximo evento de estilo libre en español, donde se cruzan los representantes nacionales de los países de más influencia en este arte. 

Sin embargo, es importante también ser conscientes de que la escena tal y como la conocemos al día de hoy no existiría, o por lo menos no de la misma manera, si no fuera por Red Bull Batalla de los Gallos. En otras partes del planeta, como el Reino Unido, algunos países de Europa continental, o los Estados Unidos, el ambiente del freestyle competitivo nació y creció de distintas maneras, adaptándose a su locación pero a su vez, en todos estos casos, sin tanta dependencia de una organización de origen empresarial. Esto, desde ya, permitió que las ofertas de eventos y competencias se compongan casi exclusivamente de eventos entre pequeños y medianos, con más tendencia a las batallas escritas o a los formatos híbridos, y que funcionan más a modo de nichos que de eventos de masivo alcance, con salvadas excepciones. Las fortalezas de las batallas de rap de estos territorios casi en su totalidad se relacionan directamente con una lectura más de tipo underground del espíritu de la disciplina, quizás la valoración distinta del material escrito o improvisado por los artistas, más atadura a la realidad de cada artista, y al escenario social y cultural local.

La otra cara de esta moneda, tiene también, justamente, que ver con su alcance. En el mundo hispanohablante, incuestionablemente, pocas cosas han tenido igual o más influencia para la inserción del freestyle en la cotidianeidad de la juventud que la película “8 Millas”, y las batallas de gallos de los dos toros rojos. Este tipo de hitos han generado que, tanto en España como en territorio latinoamericano, el battle rap haya llegado a las casas de millones de jóvenes que, con menos o mayor fanatismo, en estos últimos 5 o 6 años convirtieron al freestyle en material cultural de gran llegada, incluso atravesando las distancias. 

En consecuencia, el freestyle se posicionó por encima de las batallas escritas en todos estos países, y se generaron dos estratos muy diferenciados de competencias, aunque con conexiones y puentes fundamentales, y una movilidad limitada pero existente para las competencias que desean crecer en audiencia y llegada: el mainstream y el underground, con un puñado de competencias de gran tamaño, portadoras de relaciones con empresas y fuertes sponsors que año a año fueron notando cada vez más la gran capacidad del freestyle de aportar a la industria cultural masiva; así como una infinidad de competencias más pequeñas, mayormente gestionadas en su totalidad por figuras relacionadas con la cultura hip hop, que alrededor del mundo fueron tomando el impulso de la globalización, internet, y las redes sociales, y potenciando el alcance de su contenido y la cantidad de público y competidores. Estas últimas, por supuesto, en los espacios donde nació y sigue vivo todo lo que tiene que ver con el hip hop: la calle, las plazas, la vía pública. 

Esta configuración de las escenas locales y la escena internacional no podría haberse dado sin Red Bull Batalla de los Gallos. Por supuesto que la empresa Red Bull -con un fuerte interés en el aspecto competitivo de múltiples disciplinas- tiene cierto enfoque e interés en la cultura alrededor del mundo, e incluso un pie dentro del ámbito del rap escrito o improvisado en diferentes lugares: fueron y son organizadores de competencias en Inglaterra, Polonia y varias naciones más. Sin embargo, su fuerza en los países hispanohablantes no fue igualada en ningún otro lugar, algo que tuvo exclusivamente que ver con que las ideas que dieron origen al proyecto de mayor envergadura del 2005 para Red Bull Internacional hayan provenido de las cabezas del costado cultural del staff (latinoamericano, vale aclarar) y no de su área de marketing más puro.

El año 2005 fue el año en el que la compañía comenzó a apostar de lleno por los enfrentamientos de rap improvisado, y organizó competencias nacionales que, por primera vez, nos brindaron victoriosos representantes que luego se cruzaron en la Final Internacional en Puerto Rico, la primera edición de esta hoy relevantísima instancia, donde se alzó como primer campeón internacional el argentino Frescolate, dejando en un segundo puesto a su rival, el mexicano Eric El Niño.

Desde aquel año, Red Bull se transformó en un faro en muchísimos sentidos para la escena hispana e internacional en general. Tanto en la creatividad para introducir elementos que pongan a prueba a los MCs (algo a lo que hoy estamos acostumbrados y que vemos permanentemente), así como en la prolijidad y en el sentido del espectáculo que aportaron a las escenas de los países donde llegaron, Batalla de los Gallos es innegablemente hasta el día de hoy una de las influencias más importantes para toda la cultura del freestyle. Innovó en lo que a formatos y a jurados respecta, por sus tablas pasaron muchos de los mejores MC’s hispanohablantes, algunos olvidados, otros hoy considerados leyendas. Generó un gran aporte para la continuidad en la construcción de una cultura que hoy nos brinda cada vez más eventos, más freestylers, más analistas, más emprendimientos, más productores, más audiencia, y más herramientas. Y sin duda alguna, uno de los slogans más atractivos, claros, y definitivamente aún vigentes del ambiente: Muchos hablan, pocos riman, solo los mejores improvisan.”

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