LAS BATALLAS Y EL RAP: LAS CONTRADICCIONES DE LA CULTURA MAINSTREAM

LAS BATALLAS Y EL RAP: LAS CONTRADICCIONES DE LA CULTURA MAINSTREAM

El freestyle, al igual que las batallas, han mantenido una estrecha relación con el rap y el movimiento underground. Su reciente apertura hacia las grandes masas ha forzado a marcar distancia entre lazos, sin embargo, los competidores estrella de los últimos años han sido los más cercanos al mundo hip hop ¿a qué se debe esta tendencia disonante?

Por: Jesús Díez (@jdiez08)

Que las batallas se han convertido en algo mainstream es una afirmación tan temida como cierta, lejos quedó la época donde se encuadraban dentro de un sector de nicho. Público de todas las edades y gustos conocen de su existencia, y no solo son conocedores, sino que muchos de ellos son aficionados asiduos en las principales competencias, asistiendo a los eventos más multitudinarios.

Atrás queda el mundillo estrechamente relacionado con el rap y con grandes raíces underground, hoy en día, muchos de los aficionados no llegan por el rap, ni siquiera buscan su interés en él, simplemente lo toman desde el lado competitivo o deportivo, claro reflejo de las reglas iniciadas en competencias como FMS.

Es obvio que la riqueza, profesionalización y difusión de las batallas ha crecido gracias a este giro, pero muchas de las consecuencias que ha traído este nuevo público no ha gustado del todo a los más fieles al rap o a las personas que lo seguían desde sus comienzos. Al igual que cualquier sector que salte al plano RRSS y cuente con una gran mayoría de público joven, es propenso a deteriorarse debido al hate, fanatismo y conceptos como la famosa localía o la “no separación” del artista y sus comportamientos fuera de los escenarios (casos excepcionales aparte), en comparación a un público más maduro que sí pueda diferenciar y comprenderlo.

Sin embargo, la escena o al menos el reconocimiento en grandes torneos, ha contado con la capacidad de evolucionar al contrario de lo que cabría esperar. Hechos que sin duda inflan de esperanzas al rap y las batallas para seguir de la mano y no tomar caminos diferentes en un futuro próximo. Con un público nuevo que a priori, buscaría la sorpresa en el ingenio, la agresividad o el punchline, ha sorprendido la tendencia ganadora de MCs centrados en otras técnicas muy diferentes y que han logrado respaldarlo, no sólo con el reconocimiento popular, sino con grandes títulos en sus vitrinas.

Bien es cierto que los batalleros históricos siguen mandando en el panorama, Chuty, Aczino o Skone siguen en plena forma y sin intención alguna de soltar el acelerador. Pero las nuevas caras que han irrumpido con más fuerza han sido completamente diferentes a lo que se esperaría de un gallo actual, cosechando cariño y éxitos muy por encima de sus rivales directos.

Quizás Argentina ha sido el país donde más se ha podido palpar esta evolución, teniendo como referencia a su gallo más representativo y galardonado como Dtoke, comenzaron a surgir jóvenes figuras en El Quinto Escalón que además del perfil más puramente batallero, se centraron en el flow o las técnicas, creando la escuela encargada para dar el salto a los grandes escenarios.

Un gran adelanto se vivió con Wos, si bien no es el rapero más técnico a la hora de competir, sí que ha ejercido un efecto diferencial en muchos aspectos de su desempeño a la hora de exhibir flows y diferentes juegos durante una batalla.

Siguiendo con esta tendencia y donde se vio el verdadero salto fue con participantes de la índole de Trueno y Dani. A pesar de no cosechar los mejores resultados en FMS como excepción, han sido los más queridos con unanimidad por el público joven y experimentado, llegando en el caso de Trueno a coronarse mediante el puro rap como el campeón argentino y representando a su país con un gran nivel internacional.

Uno de los ejemplos más claros a los que añadir no puede faltar Bnet, el madrileño le ha dado vuelta y media al panorama español, un país aún más cuadrado que Argentina en el que se veía casi imposible que alguien como él cosechara este tipo de éxitos, alejándose de las vueltas de ingenio y punchline. Sin embargo, en tan solo dos años ha sido campeón nacional, internacional y capaz de pelear junto a Chuty el campeonato en FMS.

Varias conclusiones se pueden sacar de esta contrariedad, y que los competidores con más rap en su contenido hayan tenido que esperar a estas fechas para formar parte de la primera línea dentro de las batallas, le otorga un gran valor analítico más allá de los títulos.

Por mucho que se quieran derivar las batallas plenamente al plano competitivo (el cual tiene), siempre seguirán formando parte del sector musical. El público que llega por primera vez y es sorprendido por la rapidez mental, el ingenio o la agresividad, es más que probable que encuentre monótono ese mismo contenido en un calendario tan cargado como el de estos últimos años, y que en cierta evolución no sólo busque estos juegos de palabras, sino que sus exigencias también se rijan por la musicalidad.

Esta es una habilidad que muy pocos MCs poseen a un gran nivel, capaz de destacar por encima del resto a lo largo de una competencia. En esa monotonía, en un panorama cada día más cuadrado competitivamente emergen estas figuras como una luz verde en todo este mar de sangre en el que en ocasiones derivan las batallas.

Además, el éxito no deriva únicamente del público y es que muchos de los jurados actuales también han adquirido consciencia de ello cambiando sus preferencias a la hora de votar. No solo su tendencia a valorarlo por su complejidad y exclusividad, sino que también como parte del panorama hip hop, luchando desde su posición para que esos caminos paralelos hasta el día de hoy, no se sigan separando hasta la pérdida por completo de dirección.

Desde luego englobando todo ello, se observa un notable giro en el panorama, giro que no parece ser suficiente para retener a muchos artistas independientemente de sus ingresos, sino referido a su cansancio a la hora de batallar. El circuito freestyle sigue batiendo récords, pero seguirá necesitando de sus mejores cartas para hacerlo en una buena dirección y eso solamente podrá llegar si se crean los espacios necesarios para fomentar cada uno de los estilos y culminar un movimiento que ya ha arrancado.

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