YO DIGO: LA EVOLUCIÓN DE RED BULL

YO DIGO: LA EVOLUCIÓN DE RED BULL

YO DIGO. Han pasado ya varios años desde que se comenzó a andar el camino. Nuestras tan queridas batallas de gallos dieron un pequeño salto la década pasada, y eso, aunque se dice pronto, es mucho tiempo viendo las edades de sus seguidores actuales. A cargo de esto, estuvo la multinacional Red Bull, para empezar a coordinar eventos de dicha escuela entre varios países de habla hispana. Ya empezaron fuerte dada la siempre mala mirada que se le dedicaba al rapero de turno, alquilando salas y, no solo eso, llenándolas. La fiebre comenzó a expandirse, y hoy, en pleno 2017, determinado por factores tan importantes como la aparición de las redes, los vídeos en Youtube y la normalización del fenómeno por el colectivo, estamos presenciando los primeros pasos del siguiente salto.

Actualmente, contamos con la suerte de que, no como hace unos años, Red Bull tiene mucha competencia, y además de alto calibre. BDM, God Level, Supremacía… son algunos de los muchos nombres que cada año consiguen reunir en un mismo lugar a MCs de numerosos países. Estos también están creciendo de una forma que asusta, pero por mucho que la diversidad hoy sea bandera, es innegable el papel que la competición del toro rojo tiene sobre el mundillo.

Siendo la que más seguidores, presupuesto y renombre posee, vemos por fin como desde la empresa deciden volcarse en aprovecharlo. Además, comienzan a aliarse con otros eventos para cargar con más fuerza aún si cabe: solo hay que ver como han pactado clasificatorias fusionándose en Argentina con la importante competencia El Quinto Escalón. No solo contentos con eso, cada vez son más países los que entran al juego. El año pasado vimos como el plantel de la batalla por el título internacional pasaba a ser de 16 nombres, contando con nuevos, como Costa Rica, o devolviendo el micro a otros que se echaban de menos, como Cuba. Podría decirse, sin miedo a equivocarse, que vive su mejor momento; y que, además, no parece que vaya a detenerse pronto.

España y Argentina, donde el evento parece cobrar más fuerza que en otros países, son el más claro ejemplo. El Palacio de Deportes de Madrid o El Luna Park, parecen simples lugares para su desarrollo, pero son mucho más que eso. Ya sea simbólica o físicamente, son ilustraciones del crecimiento que, no solo la competición, sino también el freestyle, están viviendo. Hay que tener en cuenta como las primeras batallas se celebraban en salas más bien pequeñas y, gradualmente, fueron saliendo de ellas para construir escenarios en descampados inmensos y después acabar en estos colosales lugares.

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La capacidad necesaria y notoriedad alcanzada por Red Bull en España se manifiesta en el Palacio de Deportes, espacio escogido para celebrar la Final Nacional.

Claramente, esto no es solo tamaño y ocupación, significa mucho más. Desde El Estilo Libre, extrayendo opiniones de nuestros artículos y entrevistas, hemos decidido ahondar en esta cuestión que tan a la ligera se suele tomar, desmenuzando sus elementos para que vosotros, lectores, veáis el potencial que este momento que hoy vivimos posee, y que seguramente el mismo año que viene sea mayor y mayor hasta que, literalmente, no quede sitio.

ESPACIO

Parece una obviedad profundizar en esto mismo según lo que ya se ha expuesto, pero conviene que le echemos un vistazo más cercano a como ha ido aumentando el número de espectadores.

Hagamos un pequeño recorrido, tomando España como ejemplo. En 2009, se celebró en su capital, Madrid, la internacional del momento, con caras tan importantes como la de Piezas o McKlopedia. El lugar que hospedó el evento, la Sala Macumba, contaría con entre 1000 y 2000 plazas, lo que para un evento en el que numerosos países participan, nos parece hoy día una locura.

Entonces vino el parón, y en 2013 vimos como la nacional del país tuvo que abrirse a otros espacios para que la gente que apareció con intención de ver el evento, cupiera en ellos. Esto pasó, al año siguiente, con las regionales, dejando para la internacional de 2014, celebrada en Barcelona, un aforo (que ya fue visto como reducido) de, aproximádamente, 4000 personas dentro de la Sala Oval del Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Progresivamente, los escenarios de Red Bull han ido ocupando más y más sitio llegada su nueva edición hasta hoy mismo, cuando hablamos de una ocupación de cerca de 18000 personas solo para la nacional española.

Recorrido similar se ha vivido en Argentina, también insignia del freestyle hispano. Tras pasar unos años de considerable aumento por el que al fin se ha adoptado el modelo de ascenso regional (cabe destacar el papel del Quinto Escalón, como comentábamos, quienes también han tenido que montar sus propios escenarios en las fechas de este año), sabemos que su final se celebrará en el Luna Park de Buenos Aires, con casi 10000 asientos disponibles para sus visitantes. Algo similar pasa con Chile y Perú, conocido por ver sus plazas mayores ocupadas por gigantescas pantallas y tarimas cada año.

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Poco sabemos de la competencia internacional de este año, con México como anfitrión, pero teniendo en cuenta que el aforo del año pasado, en Perú, estuvo cerca de superar los 25000 espectadores, deberíamos ir preparándonos para la avalancha.

DINERO

Quizá esto también resulte nimio comentarlo, pero la asociación directa entre público y beneficio, también va al alza. Los eventos grandes, ya sea alquilando locales o habilitando terrenos, requieren dinero. El mejor ejemplo es que por primera vez desde el parón, la nacional de España requerirá la compra de entrada para su acceso en vivo. Siempre han sido gratuitas, pero este año al fin Red Bull ha dado un golpe sobre la mesa y ha decidido cobrar a sus asistentes, bien sea por equilibrar gastos o por sacar un ingreso claro tras tantos años de esfuerzo.

No solo con eso, no es difícil ver la intención que tienen sus empresarios conforme al producto en sí que generan las batallas. ¿Recordáis a Queen Mary repartiendo camisetas y gorras en la regional de Málaga de este año? ¿Y las enormes pantallas que proporcionaba LG? Todo eso es, como venimos diciendo, algo más: la venta de merchandising es una presencia asegurada fuera de las batallas, y que una marca esté presente a la vista de todos los espectadores significa que ha invertido en algo de lo que espera sacar más. No vamos a discutir sobre si mercantilizar una pasión de años es algo bueno o perjudicial, pero debemos ser conscientes desde ya que las sumas que se están moviendo y se moverán van a cambiar mucho los eventos.

¿Quién sabe si Red Bull decidirá privatizar su acceso a modo de ranking o similares, como Urban Roosters hizo con su Freestyle Master Series?¿Quién sabe si empezará a pagar a sus participantes? ¿Quién sabe lo que pueden hacer con sus ingresos? Solo el tiempo lo dirá.

FORMATO

Masificación de tal magnitud, como era de esperar, no iba a dejar de afectar otras áreas importantes. Una de ellas, el mismo desarrollo de las clasificatorias, tampoco deja de sufrir cambios. La sorpresa es que, cuando podríamos esperar que más expectación generara mayores números en cuanto a lo que ofrecer, no siempre ha sido así. Si bien hemos hablado de como Argentina ha optado por comenzar la clasificación desde unas regionales, como también han decidido los de México, ha habido cambios para menos en otros territorios donde esto ya se conseguía.

Véase de nuevo el caso de España: en 2016 se decidió reducir el número de participantes de sus cuatro regionales a la mitad, quedando 16; y este 2017 se han vuelto a admitir 32, solo que distribuyéndose tan solo en dos lugares. Cambios como esos hemos visto en Chile y otros países, lo que desconcierta al que se espera una evolución en cuanto a presencia de MCs. Es dudoso pensar entonces que la evolución de esto sea gradualmente regular, tanto para un desenlace como para otro, pues no podemos asegurar que el próximo año se dupliquen fechas, que se hagan regionales, por ejemplo, en cada provincia, o viceversa. Una incógnita más.

MEDIOS

Lo que mejor ilustra este apartado, no es más que lo que estáis viendo: nuestro periódico. El Estilo Libre crece, entre otras muchos factores decisivos, sobre unos cimientos tan avanzados y enormes que ese ha vuelto una tarea cercano a lo imposible el estar al tanto de todo lo que ocurre en ellos. Cada fin de semana hay de media unos 10 eventos, contando solo lo que llama nuestra atención,; cada uno con sus participantes, sus contextos, sus fechas… Es lógico que haya que documentar esto, para, de alguna forma, tener controlado lo que se organiza.

Tan simple como parece, de esta forma los medios comienzan a introducirse en el freestyle. El contraste es mucho más evidente en algunos de tal magnitud como lo es Red Bull, pues ya han quedado desfasadas aquellas noticias que trataban a las batallas como algo anómalo, casi de otro planeta; pudiendo verse el cambio de actitud con las últimas noticias que se publicaron en referencia a las de este año en fuentes no especializadas, que por cierto, fueron muchas.

Medios, además, hay más que diarios y webs. No sería extraño ver proyectos televisivos intentando adueñarse de parte del contenido de la red, o incluso revistas o productos culturales tales como literatura o cine con el freestyle como temática central.

GLOBALIZACIÓN

Llegados al punto final, para situarnos antes de entrar en materia, solo tenemos que ver cuantos vídeos hay de usuarios de Youtube que hablan inglés u otros idiomas reaccionado al doble tempo de Kódigo o a las entonaciones de Sony: los resultados son muchos. Aquí entra la cuestión de que cuando nos referimos a una competencia a nivel internacional, solo hablamos de una internacionalidad hispana, dejando a muchos otros países ajenos a nuestro idioma en el tintero. No hay mucho que aclarar entonces sobre repercusión cuando hasta ellos, sin comprenderlo, llegan a nuestras batallas y las disfrutan.

Si tenemos en cuenta esto, no es muy descabellado pensar que Red Bull llegue a transportar sus modelos a otras lenguas, o incluso fusionarlas en uno solo. Son solo especulaciones, pero que no se diga que no hemos avisado.

Expuestos los engranajes del sistema, cabe preguntarse, ¿esto nos beneficia? ¿Me beneficia a mí, como freestyler, como periodista o como espectador? Depende, como era de esperar, de muchos otros factores.

Para empezar habría varias razones por las que esto podría, literalmente, destrozar a Red Bull y por consiguiente, dada su influencia, perjudicar a la totalidad del ámbito. El que las fechas del mismo sean gratis peligra más que nunca, lo que podría cerrar las puertas a aquel espectador espontáneo que, sin saber nada de la improvisación, descubre en ese escenario enorme una pasión que no conocía. Parece una nimiedad, pero que el velo que cubre la paranormal dimensión del rapero sea tan atractivo, granjea mucho público; aunque llegados al punto en el que estamos, no haría más que mermar un crecimiento que se antoja inevitable.

No hay que olvidar lo políticamente incorrectas que son las rimas utilizadas, y esto suele privar a muchos ojos del visionado. Esto resta bastante en audiencia, así que recemos para que el oro no carcoma la mente de los de arriba y terminen así por censurar barras que de ser libremente expresadas quedarían para la historia. Aunque no todo sería cosa suya, pues bien es sabido cuan entrometidos son muchos patrocinadores cuando sus intereses peligran. Como he dicho antes, recemos, como también deberíamos hacerlo porque no surjan nuevas polémicas que ahora ni llegamos a imaginar.

Los pros entonces, en la otra cara de la moneda, serían mucho mayores sobre el papel, y la mayoría de ellos ya han sido tratados en este artículo: sueldos fijos, seguridad, una buena imagen de cara al público… respecto a eso, sobran palabras.

Poco queda que contemplar entonces sobre este tema. Mucho son especulaciones, es cierto, y quedarán demostradas o derrumbadas conforme vayan pasando los meses. Puede que estemos en los días previos a la utopía, o que sea todo esto solo la antesala al desastre. Dejemos que todo pase, simplemente, y deseémosle una larga vida a Red Bull, a todos los eventos que están al pie del cañón y a todo el freestyle en general. Mientras, aprovechemos las alegrías que nos puede dar hoy que aún está madurando.

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